Road to Kiev


Volvemos a una final de Champions League por tercera vez consecutiva, cosa que no hacía el Real Madrid desde la década de los 50. Tras Lisboa en 2014, fuimos a Milán en 2016, continuamos con Cardiff en 2017 y llegamos ahora a la capital ucraniana Kiev en 2018. El trayecto hasta llegar a la exrepública soviética, como siempre suele pasar en Champions, no ha sido fácil. Aquí vamos con un repaso.

En la fase de grupos, repetíamos rival en la figura del Borussia Dortmund. Esta vez los teutones no opusieron tanta resistencia y se les ganó en ambos encuentros. El Tottenham Hostpur si fue un contrincante duro y buena muestra de ello fue el repaso que nos dio en Londres. El otro equipo que completaba el grupo era el APOEL de Nicosia (Chipre). Como viene siendo habitual, pasamos a la siguiente fase como segundos de grupo.

El hecho de ir como segundo es que se juega la ida en casa, y en el sorteo de octavos de final tocó el hueso que nadie quería, el París Saint Germain con su tridente caliente (Cavani-Mbappé-Neymar). En el Bernabéu los galos se pusieron por delante, pero antes del descanso se empató. A pesar de todo la remontada llegó en los últimos minutos para dejar la eliminatoria casi sentenciada. En la vuelta no hubo mucha historia, al inicio de la segunda parte un gol de Cristiano Ronaldo dejó todo finiquitado. Clasificación para cuartos encarrilada.

Llegamos a los cuartos de final ante otro campeón de liga, la Juventus, rival de la 12º con aires de venganza pero con el aliciente de que era a doble partido y ahí puede ocurrir cualquier cosa. En la ida, nada más empezar Cristiano Ronaldo que marca. Parecía que todo iba a ir de lujo pues nada mas lejos de la realidad. A pesar de ello, hasta bien avanzado el reloj no llegaron los dos goles para dejar el marcador en un tranquilizador 0-3 para la vuelta.

La vuelta, en un principio con un resultado tan claro no hay que temer nada. Pero este Madrid nos tiene acostumbrado a que no todo va tan fluido. Como en la ida, la Juventus marca apenas iniciar el partido. Bueno, son dos goles, tranquilos. Los italianos siguieron apretando, el Madrid se sacudió la presión y casi llegando al descanso, de nuevo un gol idéntico al primero. 0-2 en el intermedio, quien lo diría. Segunda parte, y al cuarto de hora, eliminatoria empatada! pero, ¿cómo era posible? O quedaba media hora o una hora (contando la prórroga). La Juve bajó el pistón, el Real Madrid en casa se negaba a continuar haciendo el ridículo. Hasta que en el último arreón, una jugada de balón a la olla vino el penalty (mas claro que polémico, aunque a algunos les pese). Gol de Cristiano y pase a semifinales.

En la penúltima fase de la competición, el rival no iba a ser otro que el Bayern de Múnich, el clásico de los clásicos europeos por excelencia. En la ida, los alemanes como eran de esperar era un ataque sí y otro también. En los primeros minutos se le lesionaron Robben y Boateng con lo cual el ritmo bajó un poco. Pero eso no quita que un error defensivo del Madrid, permitió al lateral derecho Kimmich marcar el 1-0. Justo antes del descanso en una jugada aislada, Marcelo enganchó un balón llovido de Carvajal para poner la pelota en la red germana. Descanso con 1-1 y fuera, no era del todo malo.

Para la segunda parte, el espíritu del Bayern había vuelto con Heynckes y seguían martilleando la portería blanca hasta que una contra montada entre Lucas Vázquez y Asensio propició el gol de éste último para dejar un aliviado 1-2 par ala vuelta.



Regresamos al Santiago Bernabéu, con la experiencia de la Juventus, la concentración iba a ser máxima. Y digo iba porque, de nuevo, Kimmich al empezar cogía un balón suelto dentro del área y ponía el 0-1. Bueno, el aguacero no duró mucho ya que Benzema cabeceó un centro de Marcelo y dejaba la eliminatoria en "pause". Tras el descanso, un fallo clamoroso del cancerbero alemán dejó a Benzema como bigoleador de la noche. Pero nunca hay que fiarse del Bayern, en otro balón suelto James marcaba, dejando a los muniqueses a un solo gol de pasar. Si, el Bayern de Múnich se hartó de disparar a puerta pero no la encontraban, gracias a Keylor Navas y a la defensa, mientras pasaban los minutos hasta que acabó el partido. Otra vez camino a una final de Champions League.

En la final nos espera el Liverpool, 17 títulos continentales entre ambos, que eliminó a la Roma en dos encuentros trepidantes llenos de goles (13 en total) y polémicas. Se repetirá la final de 1981 donde los ingleses ganaron con un solitario gol al Madrid de los García. En cambio, el Real Madrid está ante el reto de conseguir su 4º Copa de Europa en 5 años o la tercera de forma consecutiva. Quizás por esa razón el favorito sea el Real Madrid, pero en una final cualquier cosa puede pasar y si no que se lo cuenten al Milan cuando desperdició aquella ventaja de tres goles en 45 minutos.


Una docena de ... Champions


Pues si, una Docena de Champions en las vitrinas con la consiguiente asimetría espacial para exponerlas. Si algo hay que decir de la final es que nadie esperaba que fuera así de contundente, sobre todo por los periodistas "patriotas" y los madridistas pesimistas que ponían a la Juve como el no va mas con Buffon en modo Balón d'Or. Después estábamos los madridistas que vemos todos los partidos del equipo y sabíamos que saliendo concentrados no hay rival que pueda con nosotros.

El partido en sí no tuvo mucha historia, la presión alta italiana que complicaba la salida del balón pero que la solventamos con el primer gol solucionaba todo. El empate de ellos ni se lo esperaban, fue un pequeño jarro de agua fría. Menos mal que la segunda parte fue una clase magistral del equipo por completo. No sabían por done les daba el aire. Así pues, con el paso del tiempo solo sirvió para ratificar una nueva Champions, La Duodécima, con un 1-4 contundente.

En Liga, por fin ganamos la 33º con la palabra clave "dosificación". Saber utilizar toda la plantilla para que estuviera enchufada durante todo el año fue mérito de Zidane. Además de saber aguantar la presión de tener que ganar miércoles y domingo ambas competiciones para hacer algo que no se repetía desde 1958. Broche de Oro con este doblete haciendo buen fútbol.

Road to Cardiff


Volvemos a una final de Champions League por segunda vez consecutiva, cosa que no hacía el real Madrid desde hace mas de 50 años. Tras Lisboa en 2014, fuimos a Milan en 2016 y ahora desembarcamos en Cardiff, dejamos países latinos para llegar a territorio anglófilo. Esta vez el camino to Cardiff no ha sido nada dulce, aquí voy con un pequeño repaso.

En la fase de grupos, el único rival con posibilidades de entorpecer la ruta hasta mañana era el Borussia Dortmund y tal fue la complicación que empatamos ambos enfrentamientos a dos goles, pero por un descuidado empate en Polonia, pasamos a la siguiente fase como segundos de grupo.

Con el hándicap de jugar la ida en casa, en el sorteo de octavos de final tocó en suerte el Nápoles. típico equipo italiano que no se sabe por donde puede salir, el potencial lo había perdido en la temporada anterior pero siempre supone un peligro. En la ida, un mal comienzo puesto que se tuco que remontar, menos mal que apareció Benzema para poner las cosas en su sitio y ganar por 3-1.

La vuelta no había mucho temor, pero al igual que en el Bernabéu los italianos se adelantaron en el marcador. ¡Ojo, cuidado!, hasta que salió a pasear la cabeza de Ramos para dar la vuelta al marcador con sendos testarazos a pase de Kroos. Con dicha dupla se solventó lo que podía haber sido un problema.

Pasemos a los cuartos de final, el Bayern de Múnich como rival con Ancelotti al frente, si no está Guardiola, estaba un viejo conocido. En la ida,  de nuevo, marcador en contra con gol de Vidal. Se pudo poner peor el asunto si el mismo Vidal no hubiera fallado un penalti (que no era por mano de Carvajal) antes del descanso. Después salió Asensio revolucionando el partido, con los goles de Cristiano Ronaldo.

La vuelta, como siempre ocurre con los teutones, también fue difícil. A pesar de llevar el encuentro encarrilado y jugando bien, los rivales se pusieron por delante. Bueno, todavía la clasificación no peligraba, además con el gol de Ronaldo. Hasta que llegó el colegiado y dio por bueno el segundo gol bávaro lo que implicaba la prórroga, también con la expulsión de Vidal que debía haberlo hecho casi al comienzo.

A la prórroga que nos vamos contra diez y todos cansados, pues fue mas llevadero el pase a semifinales. Si bien Ancelotti se pasó reclamando nosequé del colegiado cuando fue malo para ambos. Ya en semifinales nos tocaba el Atlético de Madrid.

Los colchoneros, por cuarto año consecutivo, ante el rival que siempre le ha ganado en Champions ya sea en eliminatorias como en finales. Este año tampoco iba a ser menos, el Cholo salió temeroso y el Madrid que cuando huele sangre no suelta la presa. Así pues, hattrick de Cristiano Ronaldo para certificar al fina, o eso parecía.


En la vuelta, todos intuíamos que los rojiblancos iban a apretar al inicio para intentar el milagro. Y tanto apretón que se puso 2-0 en veinte minutos y casi que todo se hundía, hasta que apareció Benzema e hizo una de sus jugadas geniales que aparecen de higos a brevas. Hay que tener en cuenta que la jugada provocó una ocasión de gol ya que fue Isco el que remachó dentro del área chica. Con 2-1, Cardif estaba a la vuelta de la esquina.

En la final nos espera la Juventus con sed de venganza desde hace 19 años, cuando el gol de Mijatovic traspasó la línea de gol para traer la tan ansiada Séptima Copa de Europa a las vitrinas del Santiago Bernabéu. Se podría decir que el favorito es el Real Madrid por aquello de ser el actual campeón de Europa, pero entre dos rivales tan parejos lo mejor es esperar al mismo partido. Solo espero que se repita el resultado, o se amplíe, del año 1998.